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Libros en línea gratis de globalización. La vida, ciencia y filosofía al alcance de tus manos. Nuevos paradigmas en física, biología y psicología de la educación. TEORÍA GENERAL DE LA EVOLUCIÓN
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III.4. Crítica de la teoría de Darwin o DarwinismoLa teoría Darwinista considera como motor de la evolución la adaptación al medio ambiente derivado del efecto combinado de la selección natural y de las mutaciones aleatorias. A pesar de ser generalmente aceptada, ha planteado desde su inicio bastantes problemas desde el punto de vista científico. Antes de entrar a su enumeración, voy a analizar por qué se impuso a la teoría de Lamarck u otras de naturaleza similar. Al final de este apartado, después de la citada enumeración, comentaré las dificultades actuales para su rechazo o sustitución. En la segunda mitad del siglo XIX, el racionalismo humanista se había extendido en todos los ambientes científicos y se encontraba en pleno apogeo. Ya existían suficientes indicios de que la edad de la Tierra era mucho mayor de lo que se había pensado; hacia falta una teoría de carácter científico que encuadrase al ser humano en la historia del planeta. Por supuesto, la nueva teoría de la evolución tenía que cumplir con una condición aparentemente científica, se tenía que alejar completa y radicalmente de las ideas religiosas que tanto habían obstaculizado el desarrollo científico de los últimos siglos. Los viejos problemas de Galileo y Miguel Servet no se habían olvidado por la comunidad científica; ¡Esperemos que no se olviden nunca! La teoría de Lamarck parecía muy lógica y razonable, pero adolecía de un problema, le estaba dando protagonismo a la vida fuera de la dimensión humana, había algo en el interior de las plantas y animales que evolucionaba de forma consciente y dirigida ante modificaciones medio ambientales. Por una parte, la poderosa influencia de las ideas religiosas, todavía hoy subsistente, no podía permitir perder el monopolio de la espiritualidad; y, por otra, la comunidad científica no se iba a pelear abiertamente con los poderes fácticos religiosos para desplazar la vida consciente e inteligente a una escala interna a los organismos vivos, diferente de ellos mismos. Además, no había pruebas científicas de su existencia. En este caso, podríamos hablar de tesis, antítesis y síntesis, cualquier teoría que solucionase las contradicciones de la época, con un mínimo de rigor en sus planteamientos, sin lugar a dudas, triunfaría. En este contexto surgió la teoría darwinista, mostrando claramente los efectos de la evolución de las especies, desde el punto de vista científico no había ninguna duda razonable de que el hombre desciende del mono, y que sepamos, nadie lo ha puesto en duda fuera de un ámbito estrictamente religioso como es la teoría creacionista o Creacionismo. De hecho hasta las confesiones religiosas predominantes no atacan directamente la teoría darwinista o Darwinismo. Otro aspecto curioso es que el título de la obra de Darwin viene referido a la "evolución de las especies" y no a la "evolución de la vida" por lo que se evita el tener que definir la vida; esto no debe ser nada fácil, porque no se sabe muy bien si la existencia de la vida tiene carácter científico o más bien filosófico. No se trata de negar o disminuir la gran aportación de Darwin al pensamiento moderno en el sentido antropológico, sino de delimitar la extensión de su teoría y evitar que implicaciones erróneas o defectuosas tengan efectos negativos en el desarrollo de la sociedad. Conviene señalar que cualquier teoría sobre la evolución tiene innumerables consecuencias sobre el pensamiento filosófico y social, que impregna multitud de posicionamientos y actuaciones individuales; por ejemplo, diferentes aproximaciones a ciertos problemas de justicia social o a la eficiencia de un determinado sistema educativo. Los puntos débiles del Darwinismo son numerosos y se encuentran interrelacionados; no obstante, vamos a intentar indicarlos en orden de importancia desde una perspectiva metodológica aunque ello signifique mencionar algún tema repetidas veces por plantear problemas de diferente naturaleza:
A la vista de los puntos anteriores, deben existir razones poderosas para que el Darwinismo se haya mantenido a lo largo de todo el siglo XX con pequeñas modificaciones conceptuales aportadas por la corriente denominada Neodarwinismo y por la Teoría Sintética de la Evolución. De hecho, estas modificaciones suponen una mera actualización de la Teoría Darwinista en función de los nuevos descubrimientos científicos en la materia como veremos al hablar de ellas. Por ello, para la población en general, la teoría base sigue siendo el Darwinismo. Algunas de estas poderosas razones son similares a las que hicieron posible su aceptación. Si antes he comentado los requisitos formales de independencia de una teoría científica de cualquier planteamiento filosófico o religioso, en nuestros días este requisito se sigue manteniendo pero con una agravante, el refutar ahora la Teoría de Darwin supondría, en alguna medida, que no sólo el racionalismo de los siglos XVIII y XIX, sino toda la comunidad científica del siglo XX han cometido un grave error al requerir y aceptar en su seno una teoría tan débil. Una vez más los filósofos tienen su parte de razón y el método científico no es infalible; a lo que habría que añadir, y sobre todo si no se aplica correctamente. La novedad fundamental de la Teoría de la Evolución Condicionada de la Vida (TGECV) es la consideración de la evolución como un mecanismo interno de mejora de los seres vivos que se transmite a la descendencia y que, dada la complejidad de los aspectos involucrados, utiliza múltiples sistemas, métodos o procedimientos, configurándose para cada caso en función de sus condiciones particulares. Para un gran sector de la sociedad, la aceptación de la TGECV, o de cualquier otra teoría que suponga la existencia del mencionado mecanismo interno de mejora de los seres vivos, supondría un paso atrás. El reconocer científicamente que parece existir una evolución inteligente, dirigida desde el propio interior de los seres vivos, suena a una concepción religiosa de la vida, altera el hecho diferenciador del ser humano, y ataca el placentero egocentrismo de la especie humana, en otras palabras es totalmente inaceptable por principio. Otro gran sector de sociedad mantiene sus ideas religiosas, en consecuencia, los comentarios del párrafo anterior son igualmente aplicables; con las mismas palabras, es totalmente inaceptable por otro principio. Dicho de otra forma, la Teoría de Darwin es una teoría muy conveniente socialmente hablando, teniendo un fuerte componente idealista dado que al negar la evolución a corto plazo no compromete la fijación en el ámbito genético de determinadas características relacionadas con la deseable igualdad de oportunidades. En este sentido, se han realizado esfuerzos para mantener en vigor la esencia de la teoría de la Darwin. Sin embargo, las debilidades mencionadas en los puntos 1) a 5) anteriores prácticamente se mantienen, a pesar de que, con la introducción de la genética y los conocimientos derivados de otros avances de la ciencia, se puede hablar de evolución a corto plazo pero siempre en la escala microscópica. Estas actualizaciones se han llevado a cabo principalmente mediante, primero, la denominada corriente del Neodarwinismo y, después, la Teoría Sintética; aunque esta última intente distanciarse un poco más, a mi juicio, no lo consigue. Las actualizaciones han sido posibles en gran medida debido a que seguimos sin tener pruebas contundentes de la naturaleza no aleatoria de las modificaciones de la información genética y a que el término "selección natural" se lleva, en ocasiones, a una generalización casi absurda por su contenido tautológico. Por su parte, todo lo desconocido se ha venido considerando a priori aleatorio, incluso en contra de la lógica. También esta tendencia está disminuyendo o limitándose, a la vista de las explicaciones, basadas en la teoría del caos y las estructuras fractales, de hechos que parecían totalmente aleatorios con anterioridad (dicho sea de paso, lo contrario al famoso ejemplo de la mariposa). A pesar de la mayor comprensión de la diferenciación sexual en cuanto a su diferencia con la evolución en línea y en cuanto a la igualdad sexual en lo social desde un punto de vista científico; la falta de explicaciones satisfactorias de lo apuntado en los puntos 7) y 8) anteriores, hace que, por vía metodológica, en los campos de la biología y de la genética se esté cuestionando cada vez más la esencia de la Teoría Darwinista. En cualquier caso, será difícilmente compatible con la teoría de la selección natural cualquier explicación racional de los hechos a que se refieren dichos puntos. Siempre ha habido autores que no comparten la visión dominante, aunque no han conseguido formalizar una teoría alternativa a la misma capaz de desplazarla y, por otra parte, la manifestación expresa de esta postura conlleva de alguna manera, aunque cada vez menos, a una marginación profesional, y el riesgo de ser tachados de ser próximos a determinadas ideologías, que no tienen nada que ver con una postura científica o la contraria; sin duda, esto se debe a las aparentes repercusiones filosóficas y sociales que pueden implicar las diversas teorías. Digo aparentes, porque la realidad no va a cambiar por explicarse mejor de una u otra forma. Este riesgo lo sufrirá en mayor medida la Teoría de la Evolución Condicionada de la Vida, por citar como ejemplo recurrente la herencia de la inteligencia. Quiero aprovechar esta ocasión para manifestar, en defensa de este ejemplo, que ha sido la causa, si no principal sí directa, del desarrollo de la presente teoría y, por lo tanto, no habiéndose escogido con la finalidad de llamar la atención. Además es difícil conseguir modelos de evolución que puedan ser contrastables estadísticamente. La lista de autores sería demasiado larga pero podemos citar especialmente a Adam Sedgwick (1785-1873), eminente geólogo inglés, por ser uno de los primeros que, con independencia de su ataque a Darwin por motivos religiosos (educado en la Teoría Creacionista dominante en su época), después de leer su teoría expresó lo siguiente: "You have deserted-after a start in that tram-road of all solid physical truth-the true meted of induction..." Que viene a decir que Darwin, después de un comienzo en la senda de la pura realidad física, abandona el verdadero método inductivo... Adam Sedgwick, a pesar de su educación creacionista, no se oponía a la evolución o desarrollo en su amplio sentido. Él pensaba que la Tierra era extremadamente vieja, como Darwin reconoce en sus apuntes de las clases que recibió del propio Sedgwick en la universidad. Sin embargo, Sedgwick creía en la creación Divina de la vida durante largos periodos de tiempo... Puesto que también decía que la evolución era un hecho de la historia. Sus objeciones principales a la teoría de Darwin eran el carácter amoral y materialista de la selección natural y el abandono del método científico. En conclusión, la TGECV entiende que la selección natural es un método de evolución más, pero ni único, ni general, ni el más importante. Y, desde un punto de vista conceptual, este método se produce en momento posterior a los cambios en la información genética que conforman la verdadera evolución. |
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