M O L W I C K
  

María José T. Molina

TGECV

TEORÍA GENERAL DE LA EVOLUCIÓN CONDICIONADA DE LA VIDA

La teoría de Darwin

Crítica de la teoría de Darwin sobre el origen de las especies con el método científico. La teoría darwinista de la evolución, la selección natural y las mutaciones aleatorias.

III.4. Crítica de la teoría de Darwin o Darwinismo

La teoría Darwinista considera como motor de la evolución la adaptación al medio ambiente derivado del efecto combinado de la selección natural y de las mutaciones aleatorias. A pesar de ser generalmente aceptada, ha planteado desde su inicio bastantes problemas desde el punto de vista científico. Antes de entrar a su enumeración, voy a analizar por qué se impuso a la teoría de Lamarck u otras de naturaleza similar. Al final de este apartado, después de la citada enumeración, comentaré las dificultades actuales para su rechazo o sustitución.

En la segunda mitad del siglo XIX, el racionalismo humanista se había extendido en todos los ambientes científicos y se encontraba en pleno apogeo. Ya existían suficientes indicios de que la edad de la Tierra era mucho mayor de lo que se había pensado; hacía falta una teoría de carácter científico que encuadrase al ser humano en la historia del planeta.

Por supuesto, la nueva teoría de la evolución tenía que cumplir con una condición aparentemente científica, se tenía que alejar completa y radicalmente de las ideas religiosas que tanto habían obstaculizado el desarrollo científico de los últimos siglos. Los viejos problemas de Galileo y Miguel Servet no se habían olvidado por la comunidad científica; ¡Esperemos que no se olviden nunca!

La teoría de Lamarck parecía muy lógica y razonable, pero adolecía de un problema, le estaba dando protagonismo a la vida fuera de la dimensión humana, había algo en el interior de las plantas y animales que evolucionaba de forma consciente y dirigida ante modificaciones medio ambientales.

Por una parte, la poderosa influencia de las ideas religiosas, todavía hoy subsistente, no podía permitir perder el monopolio de la espiritualidad; y, por otra, la comunidad científica no se iba a pelear abiertamente con los poderes fácticos religiosos para desplazar la vida consciente e inteligente a una escala interna a los organismos vivos, diferente de ellos mismos. Además, no había pruebas científicas de su existencia. En este caso, podríamos hablar de tesis, antítesis y síntesis, cualquier teoría que solucionase las contradicciones de la época, con un mínimo de rigor en sus planteamientos, sin lugar a dudas, triunfaría.

Charles Darwin (1809-1882)
(Imagen de dominio público)  Charles Darwin (Dominio público)

En este contexto surgió la teoría darwinista, mostrando claramente los efectos de la evolución de las especies, desde el punto de vista científico no había ninguna duda razonable de que el hombre desciende del mono, y que sepamos, nadie lo ha puesto en duda fuera de un ámbito estrictamente religioso como es la teoría creacionista o Creacionismo. De hecho hasta las confesiones religiosas predominantes no atacan directamente la teoría darwinista o Darwinismo.

Otro aspecto curioso es que el título de la obra de Darwin viene referido a la "evolución de las especies" y no a la "evolución de la vida" por lo que se evita el tener que definir la vida; esto no debe ser nada fácil, porque no se sabe muy bien si la existencia de la vida tiene carácter científico o más bien filosófico.

No se trata de negar o disminuir la gran aportación de Darwin al pensamiento moderno en el sentido antropológico, sino de delimitar la extensión de su teoría y evitar que implicaciones erróneas o defectuosas tengan efectos negativos en el desarrollo de la sociedad. Conviene señalar que cualquier teoría sobre la evolución tiene innumerables consecuencias sobre el pensamiento filosófico y social, que impregna multitud de posicionamientos y actuaciones individuales; por ejemplo, diferentes aproximaciones a ciertos problemas de justicia social o a la eficiencia de un determinado sistema educativo.

Los puntos débiles del Darwinismo son numerosos y se encuentran interrelacionados; no obstante, vamos a intentar indicarlos en orden de importancia desde una perspectiva metodológica aunque ello signifique mencionar algún tema repetidas veces por plantear problemas de diferente naturaleza:

  1. La teoría darwinista de la selección natural intenta explicar la desaparición de modificaciones genéticas no óptimas por la falta o menor adaptación de los individuos al medio, pero no dice nada del origen de las modificaciones ni de los procesos en que se llevan a cabo.

    Implícitamente el Darwinismo está negando o reduciendo a su más mínima expresión el propio concepto de evolución puesto que los nuevos seres se componen de la misma información genética que sus antecesores, con supuestas mutaciones que pueden tener un efecto tanto positivo como negativo. El proceso de la evolución no se sitúa en los cambios en la información genética sino la desaparición de los cambios menos favorables. En su tiempo no existían conocimientos genéticos, pero se sabía que algo se transmitía de unas generaciones a otras.

    Asimismo, de forma indirecta se asume que donde no hay selección natural no hay evolución.

  2. El argumento central de la selección natural o dicho de otra forma "lo que existe es porque ha sobrevivido o no ha desaparecido" es una tautología por lo que no hay forma humana de negarlo. La única crítica posible a esta argumentación es señalar la falta de rigor científico en la misma.

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     "Los gatos monteses españoles, descendientes directos de los gatos salvajes de hace 20.000 años, ven mejor de día que los gatos domésticos...
    ...pero su verdadera importancia reside en que propone un nuevo mecanismo de adaptación rápida de las especies, en muy pocos años (entre 15.000 y 20.000) en términos evolutivos.
    ...la adaptación de los animales a su medio tiene lugar mediante la muerte de determinadas células, en este caso neuronas, durante la segunda mitad del desarrollo fetal..."

    El País 15-01-1993. Journal of Neuroscience.

     

  3. El modelo, así configurado, solo funciona a largo plazo en nuestra escala física, luego elimina la evolución a corto plazo y así surgen ideas como que el homo sapiens en sus momentos iniciales tenía prácticamente la misma capacidad intelectual que en la actualidad, estando completamente extendidas en nuestros días. Con ello, lo único que se consigue es agudizar artificialmente la problemática de los saltos evolutivos.

  4. De forma implícita, la teoría de Darwin está asumiendo la aleatoriedad de las modificaciones genéticas, de ahí el nombre generalmente usado de mutaciones aleatorias; y negando la existencia de un verdadero motor de la evolución. Sin ninguna prueba científica al respecto y cuando la lógica parecía indicar lo contrario.

  5. Obviamente Darwin no demostró científicamente la aleatoriedad en todos los casos de las variaciones en la información genética, tampoco se ha demostrado posteriormente, se ha tomado como un axioma.

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     "...secuenciación completa del pequeño cromosoma Y humano...
    ...La sorpresa ha sido que una cuarta parte son largos palíndromos: secuencias genéticas que se leen igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda y constan de dos brazos. Los investigadores creen que los palíndromos, que contiene todos los genes de los testículos, permiten el intercambio de información dentro del mismo cromosoma y que de esta forma se reparan o se transmiten las mutaciones"

    El País 21-06-2003.

    Que yo sepa el Darwinismo moderno todavía no nos ha dicho que distribución estadística siguen las supuestas mutaciones aleatorias. ¿Será la distribución Uniforme o la Normal, la de Poison o la de Fisher? Sin duda, un gran secreto de la ciencia o misterio metafísico.

    Bajo determinados supuestos, el método de evolución mediante mutaciones o modificaciones aleatorias puede ser aceptable; está demostrado que algunas bacterias producen bacterias diferentes en una pequeñísima proporción pero que permite que si cambian las condiciones medio ambientales, como la acidez del medio en que viven, sean éstas las que sobrevivan y tras numerosas generaciones sean las que compongan la nueva población de bacterias y, al mismo tiempo, produzcan una pequeñísima proporción de bacterias como las iniciales que, en su caso, volverían a permitir la supervivencia de la especie.

    Éste es el típico ejemplo que se utiliza para demostrar la teoría de Darwin, pero es un caso muy particular en el cual la descendencia se produce en cantidades gigantescas y las generaciones se producen a una velocidad también muy grande.

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     "El misterioso origen de la resistencia en las bacterias.

    No se sabe de dónde salen los genes que las bacterias toman prestados para hacerse resistentes a los antibióticos, por ejemplo. La búsqueda de estos genes en diversos suelos ha dado resultados negativos explica el catedrático Jorge Laborda"

    El País 24-11-2010

    Tampoco está completamente libre de críticas este ejemplo del Darwinismo, pues las pretendidas mutaciones o modificaciones aleatorias no son modificaciones aleatorias de unas cuantas letras o unidades elementales de ADN, sino que bien podrían entenderse como modificaciones preestablecidas y generadas en una o varias partes del ADN que forman un conjunto eficaz, en cuanto a características distintas del nuevo ser, y preservando el código estructural en su integridad. Es decir, el hecho de utilizar ciertamente el mecanismo de la selección natural, no implica por sí mismo que no se utilicen otros mecanismos para generar la diversidad de la descendencia.

    Además, la selección natural no consigue eliminar a la variante supuestamente menos adaptada puesto que esta línea evolutiva se mantiene como expone el mismo ejemplo.

    Pero lo más grave es el hecho de que después de aceptar como demostrado que las mutaciones son aleatorias se acepta como demostrado lo contrario, que las mutaciones son aleatorias pero por grupos perfectamente delimitados y con puntos de entrada específicos; lo cual sería absolutamente incompatible con la primera aleatoriedad tan "demostrada" siguiendo el método científico.

  6. Ya en su día hubo críticas acerca de la falta de método científico de esta teoría, en concreto se la puede clasificar como teoría soportada por el método inductivo al partir de la observación de determinados hechos y sacar inferencias sobre la generalidad.

    El método inductivo es perfectamente válido pero la generalización que efectúa debe cumplir con ciertos requisitos. Uno de ellos es que cualquier ejemplo que no cumpla la teoría implica su refutación. A este respecto, podemos citar los siguientes casos:

    • Los cambios genéticos que están consiguiendo las nuevas técnicas no tienen carácter aleatorio sino dirigido y, además, el mecanismo de la selección natural no está provocando la aparición de los nuevos seres como los presentes en la agricultura actual. Se podría discutir si estos cambios realizados por los humanos son naturales o no, pero hay que tener en cuenta que los humanos, salvo prueba en contrario, formamos parte de la naturaleza al igual que los virus. Suponiendo que el párrafo siguiente fuese admitido, no se podría alegar que los cambios que provocan los virus no son naturales.

    • Asimismo, conocemos que los virus hacen cambios en el ADN de las células invadidas para reproducirse a sí mismos. No sería de extrañar que puedan realizar otro tipo de cambios, por ejemplo con la finalidad de engañar al sistema inmunológico en el futuro; ni que alguna de estas modificaciones se transmita o que no se transmitan alguna de las reacciones del organismo en el ámbito genético como defensa ante estas agresiones.

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       "Más de 200 de los genes humanos ya identificados parecen ser el resultado de la transferencia horizontal o directa de genes de bacterias (sin pasar por otro organismo en la evolución)"

      El País 19-02-2001. Congreso de la Asociación Americana para el Avance del Ciencia.

    • Recientemente están apareciendo nuevos conocimientos de la evolución genética que contradicen abiertamente la teoría Darwinista. Son tan numerosos que no se pueden mencionar, algunos de ellos están repartidos por todo este libro en forma de cita literal de noticias de biología que han ido apareciendo con posterioridad a la formulación inicial de la Teoría de la Evolución Condicionada de la Vida (TGECV) y, en la mayoría de los casos, de la propia redacción del libro.

  7. Esta teoría tiene, por otra parte, importantes carencias a la hora de explicar la realidad. Darwin intentó, sin éxito, darle un sentido más amplio a la diferenciación sexual que el de la pura especialización de ciertas tareas, porque intuía que lo tenía que tener; pero su teoría no ofrece ninguna explicación, excepto la de que debe ser uno de los mejores métodos de evolución y por eso existe.

    Por supuesto, tampoco explica por qué la descendencia en animales superiores de individuos genéticamente muy próximos como el caso de hermanos no es viable o presenta graves deficiencias.

    Me da la impresión de que selección sexual, sobre la que Darwin escribió un libro, va conceptual y directamente contra la selección natural, ya que la primera explica la tendencia evolutiva mientras la segunda solo explica la eliminación de ramas de la efectiva tendencia evolutiva.

    Cualquier granjero o ganadero sabe perfectamente la gran preeminencia de la selección sexual en relación a la selección natural. No es de extrañar que para convencer de la no relevancia de la selección sexual, Darwin se tuviera que ir a las islas Galápagos, donde no había ningún granjero o ganadero que le corrigieran abiertamente la importancia y extensión de sus afirmaciones.

    La ironía de la evolución de la vida hace que a la selección sexual, de semental o de semilla, los ingenieros, granjeros y ganaderos actuales la denominen selección natural. Sin duda, una conquista o una adaptación más de la Teoría Darwinista.

  8. Otra carencia importante es la casi imposibilidad de producirse los denominados saltos evolutivos, es difícil argumentar lógicamente un cambio en la estructura básica del código genético a través de mutaciones. La única opción es recurrir otra vez al largo plazo, con la ventaja añadida de que cuando hablamos del largo plazo, automáticamente perdemos la noción temporal. Sin embargo, el propio concepto de salto evolutivo nos impide utilizar el largo plazo en términos evolutivos.

  9. Otros aspectos relacionados con la diferenciación sexual y los saltos evolutivos, tratados en el apartado sobre los objetivos de la evolución y que forman parte de la argumentación principal de la Teoría de la Evolución Condicionada de la Vida, se encuentran totalmente ausentes de los planteamientos de la teoría de Darwin. Ello tiene sentido por la diferencia temporal de ambas; pero, como citaré más adelante, tampoco la Teoría Neodarwinista ni la Teoría Sintética dicen nada al respecto. Todo lo contrario, no existen. ¡La vida en el ámbito científico no tiene ningún objetivo ni sentido alguno!

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     "...esa fusión de dos bacterias ocurrió primero, y luego se sumaron las mitocondrias...
    ... la transición de procariotas a eucariotas es la mayor discontinuidad evolutiva de la historia de la Tierra. Las diferencias son enormes, y la transición muy brusca"

    El País 14-03-2001.

A la vista de los puntos anteriores, deben existir razones poderosas para que el Darwinismo se haya mantenido a lo largo de todo el siglo XX con pequeñas modificaciones conceptuales aportadas por la corriente denominada Neodarwinismo y por la Teoría Sintética de la Evolución. De hecho, estas modificaciones suponen una mera actualización de la Teoría Darwinista en función de los nuevos descubrimientos científicos en la materia como veremos al hablar de ellas. Por ello, para la población en general, la teoría base sigue siendo el Darwinismo.

Algunas de estas poderosas razones son similares a las que hicieron posible su aceptación. Si antes he comentado los requisitos formales de independencia de una teoría científica de cualquier planteamiento filosófico o religioso, en nuestros días este requisito se sigue manteniendo pero con una agravante, el refutar ahora la Teoría de Darwin supondría, en alguna medida, que no solo el racionalismo de los siglos XVIII y XIX, sino toda la comunidad científica del siglo XX han cometido un grave error al requerir y aceptar en su seno una teoría tan débil. Una vez más los filósofos tienen su parte de razón y el método científico no es infalible; a lo que habría que añadir, y sobre todo si no se aplica correctamente.

La novedad fundamental de la Teoría de la Evolución Condicionada de la Vida (TGECV) es la consideración de la evolución como un mecanismo interno de mejora de los seres vivos que se transmite a la descendencia y que, dada la complejidad de los aspectos involucrados, utiliza múltiples sistemas, métodos o procedimientos, configurándose para cada caso en función de sus condiciones particulares.

Para un gran sector de la sociedad, la aceptación de la TGECV, o de cualquier otra teoría que suponga la existencia del mencionado mecanismo interno de mejora de los seres vivos, supondría un paso atrás. El reconocer científicamente que parece existir una evolución inteligente, dirigida desde el propio interior de los seres vivos, suena a una concepción religiosa de la vida, altera el hecho diferenciador del ser humano, y ataca el placentero egocentrismo de la especie humana, en otras palabras es totalmente inaceptable por principio.

Otro gran sector de sociedad mantiene sus ideas religiosas, en consecuencia, los comentarios del párrafo anterior son igualmente aplicables; con las mismas palabras, es totalmente inaceptable por otro principio.

Dicho de otra forma, la Teoría de Darwin es una teoría muy conveniente socialmente hablando, teniendo un fuerte componente idealista dado que al negar la evolución a corto plazo no compromete la fijación en el ámbito genético de determinadas características relacionadas con la deseable igualdad de oportunidades.

En este sentido, se han realizado esfuerzos para mantener en vigor la esencia de la teoría de la Darwin. Sin embargo, las debilidades mencionadas en los puntos 1) a 5) anteriores prácticamente se mantienen, a pesar de que, con la introducción de la genética y los conocimientos derivados de otros avances de la ciencia, se puede hablar de evolución a corto plazo pero siempre en la escala microscópica. Estas actualizaciones se han llevado a cabo principalmente mediante, primero, la denominada corriente del Neodarwinismo y, después, la Teoría Sintética; aunque esta última intente distanciarse un poco más, a mi juicio, no lo consigue.

Las actualizaciones han sido posibles en gran medida debido a que seguimos sin tener pruebas contundentes de la naturaleza no aleatoria de las modificaciones de la información genética y a que el término selección natural se lleva, en ocasiones, a una generalización casi absurda por su contenido tautológico.

Por su parte, todo lo desconocido se ha venido considerando a priori aleatorio, incluso en contra de la lógica. También esta tendencia está disminuyendo o limitándose, a la vista de las explicaciones, basadas en la teoría del caos y las estructuras fractales, de hechos que parecían totalmente aleatorios con anterioridad (dicho sea de paso, lo contrario al famoso ejemplo de la mariposa).

A pesar de la mayor comprensión de la diferenciación sexual en cuanto a su diferencia con la evolución en línea y en cuanto a la igualdad sexual en lo social desde un punto de vista científico; la falta de explicaciones satisfactorias de lo apuntado en los puntos 7) y 8) anteriores, hace que, por vía metodológica, en los campos de la biología y de la genética se esté cuestionando cada vez más la esencia de la Teoría Darwinista. En cualquier caso, será difícilmente compatible con la teoría de la selección natural cualquier explicación racional de los hechos a que se refieren dichos puntos.

Siempre ha habido autores que no comparten la visión dominante, aunque no han conseguido formalizar una teoría alternativa a la misma capaz de desplazarla y, por otra parte, la manifestación expresa de esta postura conlleva de alguna manera, aunque cada vez menos, a una marginación profesional, y el riesgo de ser tachados de ser próximos a determinadas ideologías, que no tienen nada que ver con una postura científica o la contraria; sin duda, esto se debe a las aparentes repercusiones filosóficas y sociales que pueden implicar las diversas teorías. Digo aparentes, porque la realidad no va a cambiar por explicarse mejor de una u otra forma.

Este riesgo lo sufrirá en mayor medida la Teoría de la Evolución Condicionada de la Vida, por citar como ejemplo recurrente la herencia de la inteligencia. Quiero aprovechar esta ocasión para manifestar, en defensa de este ejemplo, que ha sido la causa, si no principal sí directa, del desarrollo de la presente teoría y, por lo tanto, no habiéndose escogido con la finalidad de llamar la atención. Además es difícil conseguir modelos de evolución que puedan ser contrastables estadísticamente.

La lista de autores sería demasiado larga pero podemos citar especialmente a Adam Sedgwick (1785-1873), eminente geólogo inglés, por ser uno de los primeros que, con independencia de su ataque a Darwin por motivos religiosos (educado en la Teoría Creacionista dominante en su época), después de leer su teoría expresó lo siguiente:

"You have deserted-after a start in that tram-road of all solid physical truth-the true meted of induction..."

Que viene a decir que Darwin, después de un comienzo en la senda de la pura realidad física, abandona el verdadero método inductivo...

Adam Sedgwick, a pesar de su educación creacionista, no se oponía a la evolución o desarrollo en su amplio sentido. Él pensaba que la Tierra era extremadamente vieja, como Darwin reconoce en sus apuntes de las clases que recibió del propio Adam Sedgwick en la universidad.

Sin embargo, Adam Sedgwick creía en la creación Divina de la vida durante largos periodos de tiempo... Puesto que también decía que la evolución era un hecho de la historia. Sus objeciones principales a la teoría de Darwin eran el carácter amoral y materialista de la selección natural y el abandono del método científico.

En conclusión, la TGECV entiende que la selección natural es un método de evolución más, pero ni único, ni general, ni el más importante. Y, desde un punto de vista conceptual, este método se produce en momento posterior a los cambios en la información genética que conforman la verdadera evolución.

En la página Darwinotro y la evolución de la inteligencia de este libro se explica el Estudio EDI - Evolución y Diseño de la Inteligencia, se comentan los impresionantes resultados que confirman la TGECV, y se propone el experimento de Darwinotro para verificar los extremos citados de la nueva teoría científica, con una metodología mucho más simple que la investigación del Estudio EDI, tanto en su realización como en su comprensión.

 

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