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Breves cuentos de amor de un niño pequeño que vivía en un pueblo muy pequeño. Libro en línea de cuentos de amor de Cañaveruelas. Descarga en PDF.
Breves cuentos de amor de un niño pequeño que vivía en un pueblo muy pequeño. Libro en línea de cuentos de amor de Cañaveruelas.
Veamos el análisis de este breve cuento para niños y comentario sobre las características y elementos principales de su estructura:
Una característica común a toda la colección de cuentos infantiles cortos gratis en este libro en línea es el de contener relatos o cuentos de amor, aunque no siempre lo parezca a primera vista. El amor es el contexto o fondo que da cohesión a todas las historias, su interpretación y su asimilación, incluso es una herramienta necesaria para comprender a los malos.
Los cuentos cortos o breves sobre el amor o con final feliz para bebés y niños pequeños son ideales para dormir en la forma de relatos hablados, puesto que los ponen en un estado de relajación ideal para un reposo agradable y un adecuado funcionamiento del cerebro infantil en este estado.
Conviene señalar que en los relatos hablados, sobre todo en los cuentos para ir a dormir, incluso en los muy cortos, a menudo el niño o la niña se duermen antes de acabar el cuento. Se han dormido en un mundo de fantasía en el que probablemente ellos han incorporado nuevos elementos al guion.
Otra característica típica de los cuentos infantiles para dormir es la participación activa de los niños y niñas en el relato de la historia. En este cuento de amor las palabras no terminadas invitan a los niños y niñas a terminarlas. Por supuesto, la participación en el cuento ha de ajustarse a las posibilidades y deseos de los destinatarios y es uno de los elementos de los cuentos personalizados.
Un elemento importante es que los niños y niñas tengan la oportunidad de elegir el relato hablado o cuento para dormir o que su opinión sea tomada en cuenta a menudo.
Tanto en los cuentos infantiles en español como en los cuentos en inglés y demás idiomas, la estructura gramatical es muy simple y el vocabulario es muy básico debido a los destinatarios de los mismos, limitándose a la descripción aspectos o elementos muy básicos.
Asimismo, la repetición de las palabras en los cuentos de amor refuerza el vocabulario utilizado y la secuencia de tiempos insiste en la idea de la persistencia del tiempo como uno de los ejes centrales de nuestra vida.
Todos los cuentos son educativos pero los cuentos breves para bebés (hasta 3 años) está característica siempre está acentuada.
Por otra parte, seguramente a muchos niños o niñas pequeñas les parecerá que el libro gratis en línea de cuentos de amor de Cañaveruelas contiene historias verdaderas con detalles muy próximos a su realidad.
Desde luego, cada niño es un mundo, pero mi experiencia me dice que el elemento más importante no es la calidad técnica del cuento inventado o personalizado, sino el amor que consigue transmitir.
No quiero decir que no haya que contar cuentos de amor tradicionales o clásicos, ya que muchos son realmente geniales, sino que se pueden complementar con cuentos inventados más próximos a los niños o niñas, haciendo que éstos valoren y puedan solicitar uno u otro tipo a la hora de irse a dormir con un relato hablado.
Otra característica relevante es la presentación a través de estos cuentos de amor cortos online de ideas cercanas a la vida real de los niños y su mundo, ayudándoles en el desarrollo de su estado evolutivo, tanto emocional como cognitivo.
Para configurar un cuento personalizado uno ha de ser consciente del problema o situación planteada en la vida del niño, haber reflexionado e ideado una trama para el nuevo cuento; es decir, una dedicación de tiempo y esfuerzo de la que los niños o niñas no eran conscientes.
Por eso una recomendación saludable es adaptar algo tanto los cuentos infantiles clásicos como los cuentos inventados aquí presentados a la situación real como edad, sexo, número de hermanos y otros elementos relevantes en el mundo infantil que pueden ser fácilmente personalizados.
Hay un tipo de cuentos o relato de amor que me resulta especialmente emotivo, se trata de historias verdaderas de la propia infancia del que relata el cuento.
No solamente son recuerdos de amor y situaciones especiales propias sino que, por los mecanismos de la memoria, son episodios que por una causa u otra representan elementos importantes en la vida de un niño. Por esta característica es muy posible que los relatos e historias impacten en la mente de los niños.
Otro beneficio añadido es que el pequeño conoce más a la persona que le cuenta el cuento sin la referencia personal; pues no hay por qué decirle el origen del cuento de forma que se obtiene una opinión del mismo más objetiva. Aún más, es bonito dejar que lo descubra en su momento.
La estructura de los cuentos de amor de Cañaveruelas, al ser una colección de relatos breves que empiezan todos con los mismos dos párrafos que el cuento de La Gata, permite repetir algún párrafo más cuando se considere conveniente o haga mucho tiempo que no se menciona uno en particular o, simplemente, se quiera hacer un cuento breve algo más largo.
Igualmente, la estructura de estos cuentos de amor en línea permite combinarlos de forma que se puedan incluir dos o más elementos de distintos cuentos breves en un solo relato.
CUENTOS BREVES DE CAÑAVERUELAS

En un pueblecito cerca de H... (Huete), que se llamaba C… (Cañaveruelas - Waves in the Sea of Cane), vivía un niño pequeñito en una plaza en el centro del pueblo que se llamaba el C… (El Coso)
En el Coso había una casa donde vivía el niño pequeñito con su familia: su papá, su mamá y sus seis hermanitos, tres hermanitos y tres hermanitas.
En la misma casa también vivían otros animales. En una cuadra vivía la jica, una borrica muy buena, muy fuerte y muy trabajadora; y en otra cuadra dos cabras que daban leche para el desayuno de todos los hermanitos.
Al niño le encantaba la borrica, tanto le gustaba la jica que una de las primeras palabras que aprendió a decir era jica, jica.
Igualmente, en la casa había una gata que se llamaba la Gata y se encargaba de que no hubiera demasiados ratones, porque se podrían comer la comida de la despensa. La gata era un animal muy juguetón, siempre que pasaba al lado del niño le empujaba con su tripa y le tiraba al suelo.
Además, la casa tenía un corral en la parte de atrás donde había un pequeño gallinero para las gallinas, que entre otras cosas ponían huevos, y los huevos fritos estaban muy buenos. Justo debajo del gallinero estaba la pocilga, una habitación muy, muy pequeña donde vivía un cerdito que estaba muy gordito.
El niño pequeño tenía menos de dos años, agarrándose con las manos a la mesa de la cocina, donde comían y cenaban, y poniéndose de puntillas no llegaba a ver lo que había encima de la mesa; al niño no le gustaba no saber lo que había allí y que todos los demás si lo supieran.
El niño estaba muy contento de vivir en la casa del Coso con su familia y tantos animales, pensaba que era una gran suerte haber nacido humano en lugar de borrica, gata, cabra, gallina, cerdo, ratoncito o, ¿por qué no? hormiga.

Tenía ganas de saber lo que había encima de la mesa sin necesidad de que alguien le cogiese en brazos; de poder coger la jarra de agua sin tener que esperar a que se la dieran cuando tenía sed; y tenía ganas de poder evitar que la gata, rozándole con su tripa al pasar a su lado, acabara siempre tirándolo al suelo.
No se hacía daño al caer al suelo, pero aunque al principio pensaba que eran pequeños accidentes, luego se dio cuenta de que, más que accidentes, era un poco como si la gata dijera yo soy más fuerte y aquí mando yo.
Otra cosa que le gustaba mucho era mirar la lumbre. En el suelo de la cocina había una base de metal pegada a la pared, justo debajo de la chimenea, donde su mamá cocinaba la comida en sartenes y pucheros con el calor del fuego de leña. Los continuos cambios de forma y color de las llamas y las ascuas eran fascinantes y trozos enormes de madera acaban reducidos a pequeños montoncitos de cenizas.
El niño era muy feliz, y todos eran muy buenos, su papá, su mamá y sus seis hermanitos. Con tantos hermanitos estaba siempre jugando. Cuando alguna persona le preguntaba a quién quería más, a la jica o a su papá, siempre contestaba que a la jica, porque pensaba que la jica necesitaba más amor y que estaba más sola.
Cada día que pasaba, el niño estaba más y más cerca de ver lo que había encima de la mesa, hasta que, por fin, un día lo consiguió. Entonces pensó que su siguiente objetivo sería evitar que la gata le tirara al suelo.
Ya sabía que no eran accidentes y que lo solía tirar cuando él estaba por el medio de la cocina. Así que tenía que vigilar más en esos momentos, porque la gata normalmente le pillaba desprevenido, era una golfilla. Poco a poco empezó a poder rodear la tripa de la gata con las dos manos antes de caerse al suelo.
Era como una lucha de gigantes, una lucha muy divertida con su amiga la gata. Cuando estaban comiendo, el niño le echaba migas o trocitos de pan porque la gata estaba siempre merodeando por las patas de la mesa de la cocina.
Pasaron días y días, semanas y semanas, seguramente meses y meses, aunque el niño no sabía muy bien todavía qué era un mes, hasta que por fin las fuerzas se equilibraron. Durante un periodo de tiempo ni muy largo ni muy corto, cuando se cruzaban el niño y la gata, en el medio de la cocina o en otros sitios de la casa, no sabían si el niño iba a ir a parar al suelo o iba a sujetar a la gata sin caerse.
Al final, la gata empezó a rehuir la lucha, el niño había crecido, estaba orgulloso pero, al mismo tiempo, sabía que siempre echaría de menos el suave roce de la gata derribándole al suelo.
No obstante, de vez en cuando la gata rozaba al niño, pero como muestra de cariño y sin intención de tirarlo.
Y todos fueron felices, comieron perdices
y colorín, colorado, este cuento se ha acabado,
Y ahora...
¡A DORMIR !
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