1.c) Fuentes del conocimiento y sus características

El ser humano tiene una innata tendencia al aprendizaje.

El denominado conocimiento popular es tan amplio y complejo que utiliza expresiones contextuales para transmitir conceptos que de otra forma sería muy complicado o llevaría demasiado tiempo. Una muestra interesante de las miles de expresiones es la curiosidad mató al gato, porque es muy similar a la frase del párrafo anterior pero no compromete a nada.

Por el contrario, de la primera sentencia se podría empezar a cuestionar su exactitud: ¿Por qué solo el ser humano? ¿Seguro que es innata? ¿Qué parte se aprende y qué parte es instintiva? ¿Es solo una tendencia o es una característica intrínseca y permanentemente operativa? ¿Se produce solo en el ámbito del consciente o también en el del inconsciente? Así podríamos seguir hasta... ¡Ah! nos olvidábamos ¿Qué es un ser?

En términos más formales, la discusión sería si el origen del conocimiento proviene exclusivamente de la experiencia (empirismo -Locke), o lo contrario (innatismo -Leibniz) o un compromiso histórico de ambos (apriorismo -Kant).

Vemos pues, la eficiencia del conocimiento popular; sin embargo, por sus características tiene un gran inconveniente, no es de fiar, en numerosas ocasiones es irónico, una pequeñísima variación contextual puede cambiar de signo su significado, en otros casos solo pretender alegrar la vida con el humor mediante el cruce de ideas en la mente, a veces, incluso invierte premeditadamente los elementos causa-efecto, etc.

Para evitar toda esta serie de inconvenientes se ha desarrollado el método científico que, en su versión estricta, cuenta con tres métodos principales por estar aceptados con generalidad por la comunidad científica. También se suelen apuntar numerosos métodos particulares en función de la materia estudiada con mayor o menor aceptación y normalmente se suelen referir a sistemas con características complejas.

Se podría decir que el conocimiento popular es al método científico como la intuición a la lógica. Ambos comparten las mismas fuentes del conocimiento: la percepción, la intuición y la lógica. Comparten los problemas relativos a los elementos contextuales y a la dificultad de la separación causa-efecto.

También se puede incluir como fuente del conocimiento tanto popular como científico a la creatividad. Un ejemplo como fuente del conocimiento popular sería la frase piensa mal y acertarás y un ejemplo ilustrativo de la creatividad como fuente del conocimiento científico sería la locura del genio.

El diseño de las características del método científico persigue la objetividad y la seguridad de sus conclusiones, por eso no suele cometer errores; por el contrario, el conocimiento popular sí los comete pero, en ocasiones, es muchísimo más eficiente para transmitir una idea compleja; de hecho, todos lo utilizamos con asiduidad.

Respecto a las características de las fuentes del conocimiento, la lógica tampoco debería cometer errores pues, de lo contrario, dejaría de ser lógica y pasaría a considerarse como puras especulaciones.

La fuente del conocimiento de la intuición sí comete errores, pues a pesar de no tener la seguridad deseada de los razonamientos, no se detiene y continúa con argumentos parciales, llegando a conclusiones que ella misma no puede confirmar ni rechazar. Al liberarse de la servidumbre de la seguridad, su potencia es mucho mayor que la de la lógica.

Según va acumulando argumentos parciales, su margen de error va aumentando y, por lo tanto, su eficacia disminuyendo. Sin embargo, en ocasiones, después de una larga argumentación o pensamiento, en el que la conclusión final tiene asociado un elevado margen de error, se produce un hecho interesante que permite mejorar su eficacia significativamente: a la vista de la conclusión, encontramos una vía distinta que nos incrementa la fiabilidad. Pero en este caso nos encontramos más en línea de la creatividad que de la intuición.

Este podría ser el caso de la Teoría General de la Evolución Condicionada de la Vida, su planteamiento filosófico es un tanto aventurero y choca con las creencias y planteamientos más comunes dentro de la sociedad, sus hipótesis del funcionamiento genético son bastante atrevidas, etc., pero, al final... ¡Se proponen medios de contrastación empírica! ¡Y se consigue!

Claro, que en ciertos casos, la evidencia contra una posición puede ser abrumadora y aun así persistir en seguir el razonamiento con un margen de error casi insoportable, se podría decir que, si al final se consigue descubrir un camino para la validación empírica, una 5ª fuente del conocimiento ha sido la locura; o lo que en cierta forma se podría considerar lo mismo, el amor, o mejor, la locura del amor, o... es mejor no poner ejemplos históricos.

Otra característica interesante y distinta del binomio percepción-realidad es la relativa a la relación entre teoría científica y realidad, tratado ampliamente por el llamado Círculo de Viena.

Existen tres interpretaciones de las relaciones entre teoría y realidad (observación): el reduccionismo, el realismo y el instrumentalismo o convencionalismo.

El reduccionismo circunscribe la teoría científica al mundo de lo observable, convirtiéndose en una simplificación de las observaciones. El realismo admite que determinadas entidades no sean observables pero requiere que sean reales, es decir, que existan con independencia de la mente. Por su parte, el instrumentalismo o convencionalismo la conceptúa como un instrumento útil que permite hacer predicciones.

Sinceramente, el utilitarismo que se antepone a la racionalidad me parece más técnico que científico pero supongo que son temas de moda, aunque puedan durar siglos.