2.c.4. Inteligencia humana: cerebro femenino y masculino

En este punto, quisiera abordar un tema delicado, el de la inteligencia humana en cuanto a posibles diferencias en inteligencia entre las mujeres y los hombres. Yo diría que hay un consenso general en que existen grandes diferencias entre la sensibilidad femenina y la masculina. En consecuencia, los conjuntos de funciones relacionales básicas del cerebro femenino y masculino que soportan estas sensibilidades serán algo diferentes.

De ahí, que si pasamos un determinado test de inteligencia que recoja en mayor medida la sensibilidad femenina a hombres y mujeres, sería de esperar que las mujeres obtuvieran mejores puntuaciones y viceversa.

Estanque con Nenúfar de Monet
(Imagen de dominio público)  Estanque con nenúfar de Monet

El hecho curioso es que todos, en alguna medida, memorizamos una representación de los demás donde incluimos además de su imagen algunas características; por supuesto, desde nuestro punto de vista. Entre ellas estará una estimación intuitiva de su inteligencia.

Como esa aproximación se realizará con una escala personal de la inteligencia humana, no es de extrañar que muchas mujeres digan, totalmente convencidas, que son más inteligentes que los hombres y viceversa. De hecho, todas y todos llevan razón desde su punto de vista o escala de referencia.

Un ejemplo de la complejidad del tema, sería hablar de la belleza de la inteligencia y de la inteligencia de la belleza, puesto que en cierto sentido ambas afirmaciones son correctas y, por lo tanto, deben existir funciones relacionales elementales que las soporten. Con relación a este tema y sin querer entrar en mayores profundidades, se podría citar el hecho de ciertas simetrías...

Otro ejemplo puede ser el diferente resultado que pueden ofrecer complicados cálculos matemáticos si estamos trabajando con variables redondeadas a enteros o con decimales. En ocasiones es mejor una forma y en otras, la otra forma; pero si las funciones son muy complicadas, quizás no se puedan o no sea eficiente mantener ambas simultáneamente en la estructura del cerebro.

En los complicados cálculos utilizados, por su cantidad, en la demostración de la heredabilidad de la inteligencia y del CI, se ordenan las variables con diferentes criterios, pues bien, los resultados pueden variar sensiblemente, nunca mejor dicho, dependiendo del criterio de ordenación previo al último utilizado.

Si la escala absoluta no se puede llegar a conocer, será una buena solución utilizar por pura convención una escala neutra respecto al género. Esto es lo que algunas de las pruebas actuales más importantes hacen, en cuanto constan de distintas baterías de formularios o preguntas y consiguen a través de la ponderación que su valoración global sea neutra.

En algunos casos, como el TC1, test basado en series de dominós, los valores se corrigen con escala distinta directamente en función del género, masculino o femenino.

En otros casos, se corrigen los resultados en función de la edad. Para edades superiores a los 30 años se va premiando el resultado por considerar que existe una caída en el rendimiento aunque no en el potencial.

Se trata de conseguir la igualdad de las capacidades intelectuales por edades de una forma convencional. Podría darse el caso contrario, es decir, la desigualdad teórica, por ejemplo, podría ser que los más jóvenes sean más inteligentes por motivos evolutivos, el trabajo estadístico del anexo consigue mejores ajustes en las correlaciones estudiadas para una mejora del 10% en cada generación.

En definitiva, la interpretación de los datos estadísticos es siempre arriesgada, cuando no los propios datos.

Un ejemplo de diferencias entre humanos y humanas que está aceptada por las mujeres y los hombres con humor sano. Ellos prefieren a ellas con una simetría lateral 90-60-90 y las mujeres prefieren en los hombres el crecimiento exponencial 10-23-1023 es decir, un 10 en inteligencia, un... y un 1023 en $.

Ya puestos, siguiendo con las diferencias y un poco de humor, si los hombres tuviesen que definir una medida única que englobase los tres parámetros anteriores, utilizarían la desviación típica y las mujeres... la suma.

Ahora que ya admitimos las diferencias, veamos que podemos aportar desde un punto de vista científico sobre algunas diferencias observadas:

  • La esperanza de vida humana.

    Las mujeres tienen una esperanza de vida aproximadamente entre un 5 y un 10% superior a la de los hombres en la mayoría de países, lo que en España supone unos siete años (84 en mujeres versus 77 años para los hombres). Parece claro que algo tendrán mejor las mujeres en su constitución con independencia de que existan otros factores como el menor consumo femenino de tabaco o diferentes tipos de trabajo, etc.

    De acuerdo con la Teoría General de la Evolución Condicionada de la Vida, la principal función de la diferenciación sexual es la de servir de filtro genético entre la información recibida de los progenitores masculino y femenino. También afirma dicha teoría que  las mujeres aportan una copia intacta de la información genética, que tiene la ventaja de tener garantizada su viabilidad fenotípica.

    En consecuencia, el filtro de dos cromosomas X debería dar una estructura más estable que la de los cromosomas XY, la misma argumentación sirve para los otros 22 pares de cromosomas humanos y los de otros animales con diferenciación sexual. No sería sorprendente que el efecto fuera una mayor longevidad femenina; explicando la realidad observada, al menos parcialmente.

  • Diferencias de género en inteligencia humana en la zona del umbral inferior.

    Un tema interesante sería el efecto de la estabilidad señalada en el punto anterior sobre la inteligencia humana en la parte baja de la típica campana de Gauss.

    El Estudio EDI - Evolución y Diseño de la Inteligencia detecta, en un caso de cada cinco, lo que denomina accidentes genéticos en la evolución de la inteligencia, que son muy relevantes cuantitativamente hablando

    Tampoco sería extraño que las importantes disminuciones de la inteligencia humana por dichos accidentes ocurrieran más en hombres que en mujeres.

  • Diferencias de género en inteligencia humana  en la zona del umbral superior.

    Como el caso citado de series de dominós.

    Siguiendo con la Teoría General de la Evolución Condicionada de la Vida, la Teoría Cognitiva Global y los resultados empíricos del Estudio EDI, al no modificar las mujeres la información genética y ser genéticas muchas de las funciones elementales que componen la inteligencia, los cromosomas X tendrían al menos una generación de retraso en la evolución con diferenciación sexual y una media de dos generaciones de retraso. Salvo que el cromosoma X se pase a la generación siguiente actualizado al 100% cada vez que se junta con el Y, este hecho podría explicar la escasa participación femenina en las asociaciones de superdotados, las nominaciones a los premios Nobel, los pocos inventos femeninos, menores puestos directivos, etc., sin necesidad de recurrir a la especialización histórica del trabajo o de ser muy negativos con los hombres acusándoles sin pruebas científicas de favoritismo de género.

    Lo curioso es que socialmente parece que dicha acusación gratuita no es grosera y sí lo es la posible explicación científica a determinadas características de la inteligencia humana, aunque pudiera ser cierta.

Aunque considero que la naturaleza científica de la Teoría de la Evolución Condicionada de la Vida, la Teoría Cognitiva Global y los resultados del Estudio EDI son claros; dada la sensibilidad social de los temas tratados sería deseable realizar un nuevo Estudio EDI-2 sobre la evolución y diseño de la inteligencia humana con una muestra mayor que permita confirmar los resultados anteriores y obtener una mayor sensibilidad y significatividad del modelo para este aspecto concreto de la actualización del cromosoma X.

En la página sobre Evolución de la inteligencia del libro de la Teoría General de la Evolución Condicionada de la Vida se presenta el nuevo experimento de Darwinotro, todavía sin realizar, para confirmar los resultados del Estudio EDI con otra metodología.

 

 
 
 
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María José T. Molina

Teoría Cognitiva Global

INTELIGENCIA, INTUICIÓN Y CREATIVIDAD