4. El ser humano, los sentimientos y la voluntad

4.a) No existencia

De toda la discusión anterior sobre la voluntad, una implicación lógica emerge lentamente: si las decisiones que tomamos no dependen de un solo ente u origen de la voluntad, parece claro que es porque dicho ser no existe.

En otras palabras, el ser humano como ser vivo con voluntad individual no existe. La voluntad humana es la consecuencia de las voluntades individuales de multitud de seres más elementales, generada a través del sistema dinámico de toma de decisiones personal.

En este sentido, podríamos negar la existencia, es decir: "Pienso, luego no existo".

Por el contrario, la idea de ser humano encaja perfectamente en el concepto de sistema de impulso vital.

El libro de la Teoría General de la Evolución Condicionada de la Vida -TGECV define los sistemas de impulso vital como aquéllos que, por uno u otro motivo, se comportan como si fuesen seres vivos, o al menos, tienen muchas de las características principales de los seres vivos.

Asimismo, he comentado que los animales superiores podemos ser considerados como macro-sociedades simbióticas de unidades más elementales con vida propia, como las células.

Por orden de proximidad intuitiva, indica que el primer tipo de sistemas de impulso vital estará formado por aquéllos cuyos componentes son a su vez, seres vivos (nación, estado, colmena, ecosistemas).

Por todo lo anterior, preguntas como ¿de dónde venimos?, ¿adónde vamos?, ¿quiénes somos?, son muy difíciles de contestar, quizás imposible. Es como preguntar: ¿De dónde viene un estado? ¿Adónde va una colmena?

No tienen mucho sentido estas preguntas porque estamos hablando de formas organizativas. Para poder responder a dichas preguntas, antes deberíamos contestar con precisión a la pregunta ¿qué somos?

Desde un punto de vista estrictamente científico, somos un animal que viene del mono y parece que únicamente existimos como sistema de impulso vital.

Ni siquiera podemos garantizar la existencia del ser humano de forma continua desde un punto de vista espiritual, puesto que, como hemos visto al hablar de los procesos de toma de decisiones o formación de la voluntad, nuestros diferentes componentes o elementos individuales no siempre están de acuerdo ni tienen los mismos puntos de vista o la misma moral.

 

4.b) El ser y la existencia

No quisiera acabar este apartado tan fría y negativamente. El ser un sistema de impulso vital no es despectivo, al contrario, es un modo de conseguir dominar escalas superiores al propio individuo. Hoy por hoy, un país permite conseguir objetivos para todos y cada uno de sus ciudadanos que no se obtendrían de ninguna otra forma organizativa.

Yellowstone Canadá (Imagen de dominio público)
Yellowstone

Con relación a la dimensión espiritual también se pueden presentar aspectos positivos, en ocasiones, parece que nos comportamos o tenemos sentimientos como un solo individuo, como si se diese la unanimidad en el proceso de decisiones, como si existiese una sincronización perfecta de los sentimientos, como si fuésemos una enorme burbuja de energía.

En cuestión de la existencia de sentimientos el funcionamiento del ser es diferente, un sentimiento no se decide por mayoría, sino que nos invade, nos agranda... Podríamos citar aquí muchísimas frases de carácter religioso y de diversas religiones que tienen mucho sentido cuando hablamos de sentimientos y de la naturaleza espiritual de los seres vivos.

Por ejemplo, eso de tres personas en una podría referirse a algo parecido a lo comentado, nos podemos imaginar entonces los sentimientos de nación o el significado de un billón de seres en uno con sus sentimientos de amor.

Una de las grandes dificultades de este tema es que la aproximación requiere la utilización de metáforas y otras figuras poéticas que, en muchas ocasiones, producen errores de interpretación, sobre todo, con el paso del tiempo.

Así, podríamos decir: "Siento, luego existo".

En fin, a riesgo de extralimitarme en mi objetivo inicial, yo diría que tenemos una naturaleza dual (desde luego, no soy el primero). En una, no existimos en el sentido clásico de la expresión y, en la otra, existimos en una dimensión desconocida para nuestra lógica.

Otra forma de expresar esta idea sería el hablar de la discontinuidad temporal y espacial de la existencia.

Con estas líneas no pretendo ni mucho menos revelar el misterio de la vida o existencia del ser metafísico, pero sí apuntar algunas consideraciones personales, añadiendo un granito de polen a la fertilidad de la ciencia y el amor.