Molwickpedia Museo de la ciencia del futuro en Internet La vida, ciencia y filosofía al alcance de tus manos |
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EL MÉTODO CIENTÍFICO GLOBALMª José T. Molina |
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I. FILOSOFÍA DE LA CIENCIAI.1. El concepto de cienciaSi nos preguntamos por el concepto de ciencia o simplemente ¿qué es la ciencia?, tendremos que recurrir a una disciplina externa, la filosofía de la ciencia. Como yo lo veo, sin pretensiones doctrinales, la filosofía está dividida en tres grandes grupos: la filosofía pura (o epistemología), el estudio del conocimiento científico (filosofía de la ciencia) y el estudio de lo posible (metafísica) Por así decirlo, la filosofía analiza el mundo de lo posible y la ciencia se limita al mundo de lo probado; la filosofía de la ciencia si no tiene pruebas, restringe los conceptos mientras que la filosofía pura necesita pruebas para limitar un concepto. El pensador de Rodin Filosofía de la ciencia entendida como un nivel del razonamiento lógico que nos conduce al concepto de ciencia y no como una disciplina académica que utiliza muchas palabras en latín o en griego o citas a innumerables autores. Filosofía de la ciencia como auto limitación que se impone el pequeño niño filosofo para descubrir aquellas maravillas del nuevo mundo que tienen un profundo sentido común. En este título I se dedica un apartado al conocimiento científico y otro a las fuentes y características del mismo. La percepción, la intuición y la lógica son las tres armas utilizadas por el hombre para aumentar su dominio sobre la naturaleza. Como veremos el denominado método científico de la filosofía de la ciencia tiene tres variantes principales basados en estos tres instrumentos. En este sentido, la percepción y la lógica son los conceptos extremos mientras que la intuición se situaría en medio; permitiendo ésta última la formulación de teorías que superen en algunos casos las desarrolladas a través de la lógica y la percepción o de la combinación de ambas. En alguna medida toda teoría es una combinación de las tres. Por otra parte, incluso desde el punto de vista de la filosofía de la ciencia no podemos negar que en ocasiones ha sido la locura la que ha hecho avanzar la ciencia al proponerse temas que parecían imposibles con anterioridad. En otras ocasiones lo que ha hecho avanzar la ciencia ha sido el amor, quizás a eso se refería Newton al contarnos el maravilloso cuento de la manzana. Nuestro planeta, la Tierra, es uno de millones de planetas (quizás infinitos) en existencia en el inmenso Universo. Desde el principio (o desde siempre) los seres vivos en general y el ser humano en particular han tratado de comprender la vida y han intentado ordenar el mundo con la lógica; lo que explica el origen y el desarrollo de la filosofía. Como había reflexiones sobre la filosofía de la ciencia y el concepto de ciencia dispersas en otros libros de Molwick para intentar comprender por qué había fallado tanto la evolución de la ciencia y el método científico, con la aceptación de paradigmas científicos y teorías tan pobres desde el punto de vista del sentido común, he decidido recogerlas en el presente libro dedicado al Método Científico Global. Al mismo tiempo, me parece importante la defensa del método científico y del concepto de ciencia actual porque es una de las grandes conquistas de la humanidad y la vida en general. Sin embargo, creo que sería conveniente que se desprendiera de algunas losas decimonónicas y de trabas vigesímicas; entre las que se pueden destacar sus complejos ateos y su velo utilitarista respectivamente. El título II se dedica a comentar las características del método científico, criticando parte de su terminología y proponiendo una sencilla clasificación de las etapas y pasos del mismo. Se aprovecha la exposición para incluir dos nuevos métodos científicos y un pequeño apartado sobre los efectos explicados por la sociología de la ciencia en la etapa de la aceptación de las teorías científicas. Por motivos sociológicos, creo que la filosofía de la ciencia se ha desvirtuado en el siglo XX debido a la casi constante negación de indudables avances del conocimiento científico lógico por un perfeccionismo idealista inalcanzable, mientras se abraza lo ilógico en tanto en cuanto represente intereses particulares o de grupo. Quizás se deba a que el desarrollo de la filosofía de la ciencia y del propio concepto de ciencia se encuentre en su etapa de la intrépida adolescencia. Otra forma de decir lo mismo es que la comunidad científica trata de esconder sus propias limitaciones en la complejidad y la supuesta falta de lógica de la naturaleza, cuando dichas características aparentes son su razón de ser; porque el ser humano todavía no ha descubierto gran parte de la compleja lógica de la naturaleza. Sobre la filosofía de la ciencia aplicada al análisis de sistemas complejos versa el título III de este libro. Como siempre, en relación con el avance científico, hay que citar la existencia en el libro de Cuentos infantiles de un cuento de terror sobre los bellacos de la Inquisición, que es mejor ignorarlo en la medida de lo posible. ¡El que avisa no es traidor! En otras palabras, este libro se lo dedico a los autodenominados escépticos modernos. El título IV se concentra en revisar los errores históricos más relevantes que ha cometido y sigue cometiendo el método científico por la utilización de una filosofía de la ciencia adaptada a las necesidades sociológicas. Veamos algunos ejemplos que siempre me han llamado la atención por la falta de sentido común y lo común de su recurrencia en los seres humanos, supongo que por una implementación errónea de la filosofía de la ciencia y del efecto arrastre.
Como no podía ser de otra forma, el título IV contiene apartados dedicados tanto a la Física Clásica como a la Física Moderna. Como estaba satisfecha con mis trabajos anteriores y había descubierto la Ecuación del Amor, decidí intentar comprender la Teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica sin abandonar mi filosofía de la ciencia y, en consecuencia, sentí la necesidad imperiosa de elaborar la Teoría de la Equivalencia Global para sustituirlas antes de que ocurra algún accidente estelar.
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Mª José T. Molina
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